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Diabetes Infantil - Insulina en la Escuela

Diabetes Infantil - Insulina en la Escuela

El Dr. Luís Eduardo Calliari, Médico Asistente de la Unidad de Endocrinología Pediátrica de la Facultad de Ciencias Médicas de Santa Casa de São Paulo y responsable del Servicio de Endocrinología Pediátrica del Hospital São Luiz, dice que son varios los obstáculos que encuentran los padres al llevar a su hijo con diabetes a la escuela, comenzando por la falta de información de los maestros, directores y alumnos acerca de lo qué es la diabetes.

"Este desconocimiento se refiere también a la comprensión de los síntomas que se pueden identificar en situaciones de emergencia (como hipoglucemias). Además de ello, hay dificultades en la obtención de alimentación adecuada y en la realización de procedimientos necesarios en la rutina del estudiante con diabetes, como son la aplicación de insulina y medición de glucemia capilar. En la mayoría de las escuelas, no hay médicos o enfermeras que puedan ayudar al niño, entonces, la responsabilidad es por lo general del maestro", dice el médico.

Después del diagnóstico, es común que los padres no sepan si los hijos podrán tener una rutina normal, pero con las orientaciones proporcionadas por el equipo de salud, rápidamente se informan sobre la necesidad de mantener las actividades habituales y posiblemente añadir otras que puedan ayudarlos en el tratamiento de la diabetes.

El Dr. Calliari explica que la reacción de los niños con diabetes es muy particular: "la mayoría se siente bien en compartir con los compañeros el diagnóstico y detalles del tratamiento (pinchadas, etc.), pero algunos prefieren evitar, de modo que se debe respetar la decisión del niño. Hay obstáculos naturales a los procedimientos - aplicación y monitorización sanguínea y dietas escolares inadecuadas vinculadas a la falta de algún profesional más capacitado en la escuela para ayudar con estos procedimientos. No es frecuente haber prejuicio en contra de la persona con diabetes, pero se puede encontrar".

Todo sobre la diabetes, sus necesidades y cuidados (como aplicaciones, monitorización, alimentación) son orientaciones básicas, que deben transmitirse a los responsables del niño en la escuela. “La hipoglucemia debe ser detenidamente orientada – cuáles son los síntomas, cómo confirmarla, cómo tratarla”, completa el médico.

En cuanto a la alimentación del estudiante con diabetes, la responsabilidad de orientación de la escuela compite al principio a los padres. "No hace falta que el estudiante con diabetes lleve la merienda preparada en su propia casa, a condición de que la escuela proporcione una merienda equilibrada, saludable y con opciones sin carbohidratos de absorción rápida o que la cantina tenga estos alimentos en su menú", añade el Dr. Calliari.

En cuanto a las actividades físicas, el médico indica las siguientes precauciones: evitar la práctica si la glucemia se encuentra muy alta (> 250mg/dl) o muy baja (< 60 mg/dl). Si se practica, se debe comer algo de carbohidrato previamente, evitar actividades muy prolongadas y comportamientos competitivos, alertar al maestro de Educación Física en cuanto al diagnóstico y cesar la participación del niño en caso de haber señales de hipoglucemia, ofrecer carbohidratos y, si es necesario, medir la glucemia durante la actividad.

Es esencial que el niño lleve diariamente a la escuela un "kit diabetes", que contenga insulina, jeringa o pluma para aplicación, glucómetro, tiras reactivas, dispositivo de punción con lancetas y alimentos con glucosa de fácil absorción para situaciones de hipoglucemia (bolsitas de glucosa líquida, miel o caramelos)

¿Y lo emocional, cómo es?

Según Maria Marta Alcântara de Oliveira, psicóloga de la Asociación de Diabetes Juvenil - ADJ con perfeccionamiento en psicología pediátrica, después del diagnóstico los padres por lo general se asustan. A menudo, con la intención de instruir a los responsables del niño en la escuela, pueden exponerlo, llamando demasiado la atención sobre ella. "Una sugerencia es hablar, en particular con la dirección de la escuela y los maestros que tienen contacto directo con el niño, pasando las prescripciones médicas y los cuidados necesarios en el caso de posibles hipoglucemias, por ejemplo. El propio niño puede animarse a contarle a los amigos y colegas más cercanos acerca de sí mismo", explica María

Hay padres que tratan de aplazar al máximo el ingreso del hijo a la escuela debido a la diabetes infantil, sin embargo, según la psicóloga, no hay cómo mensurar hasta qué punto esta actitud es perjudicial. Dice que hay que animar a los niños con diabetes a tener una vida normal. "No ir a la escuela, especialmente a partir de los seis o siete años, es extremadamente poco común, además de formar parte del proceso de socialización", completa.

El gran problema es el desconocimiento de la diabetes de Tipo 1. En general, los maestros y otros miembros de la escuela se sorprenden al recibir un niño con diabetes debido al desconocimiento de esta situación. María Marta dice que algunas veces estos profesionales se resisten a recibir el niño, principalmente cuando es necesario aplicar insulina en el horario en que está en la escuela. Otras veces, se interesan y aprenden rápidamente como actuar.

Los niños actúan de maneras diferentes en cuanto a la monitorización y aplicación de insulina delante de los amiguitos. "Hay los que hacen todo con mucha naturalidad y los que prefieren ser más discretos e incluso evitan y postergan el autocuidado al estar ante a los demás. Pienso que los padres deben explicar a los hijos la situación y tomar los cuidados necesarios con el niño con diabetes. Escucharlos al respecto de cómo se sienten suele ayudar, incluso si no es posible cambiar la situación. Si los niños sienten que sus sentimientos son respetados, pueden sentirse mejor", finaliza la psicóloga.

Un ejemplo a seguir

La psicóloga educacional Rosana Blasio Martins es gestora del Centro Educacional Unificado (CEU) Inácio Monteiro, ubicado en la Zona Leste de São Paulo. Con 2.165 alumnos, desde bebés hasta la edad adulta, hoy, su unidad no tiene estudiantes con diabetes, pero su equipo está preparado.

"Siempre que surge una nueva oportunidad, se participan de conferencias en centros de salud u otros lugares que nos proporcionen un mayor número de informaciones acerca del tratamiento de la diabetes. Se utilizan estas informaciones para integrar las familias involucradas en el problema de forma suave y cuidadosa, para que podamos juntas orientar al niño o al adolescente a hacer su propio seguimiento (alimentación adecuada, control de insulina, etc.), según el caso", dice la gestora.

Para Rosana, "cuanto menor es el niño, menor también son los problemas con discriminación, ya que la solidaridad, el deseo de 'ayudar sin miedo' de la sociedad hace que la naturaleza del ser humano se sobresalga con naturalidad".

Para concluir, el Dr. Calliari deja un gran consejo a los padres que recibieron recientemente el diagnóstico de un hijo con diabetes: "El diagnóstico de la diabetes en un hijo es difícil de aceptarse, pero la forma cómo los padres reaccionan es muy importante para la reacción del niño. Demostrar optimismo y confianza es primordial, así como aprender mucho sobre la diabetes y sus cuidados - cuanto mayores son los conocimientos de la familia sobre la diabetes, mejor será el control y la calidad de vida de todos".